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- Todos dependemos de alguien, cuando era niño tuve un accidente en las gradas del patio trasero de la casa de mis padres, mi madre fue a mi rescate y tendio su mano para que no cayera de un segundo piso, mi salud dependÃa de su brazo que sostuvo mi cuerpo.
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- En el trabajo dependemos de muchas personas, en la familia y escuela, etc.
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- Pablo dependÃa siempre de nuestro Señor Jesucristo, el estaba en la cárcel cuando escribo esta carta a los hermanos en Colosas.
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- Fue su discÃpulo Epafras (Hech. 19) quien empezó la iglesia, pero una falsa doctrina habÃa entrando en ella, el discÃpulo recibe la instrucción de su maestro que siendo inspirado por el EspÃritu Santo le muestra que es depender de Cristo y que clase de cristianos quiere Dios no solo en Colosas sino en todo el mundo.
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I. Sacrificio (demanda)
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Colosenses 2:1 Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro;
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Colosenses 2:2 para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo,
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II. SabidurÃa (requiere)
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Colosenses 2:3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabidurÃa y del conocimiento.
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Colosenses 2:4 Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas.
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III. Seguidores de Cristo (transforma)
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Colosenses 2:5 Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espÃritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo.
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Colosenses 2:6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él;
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Colosenses 2:7 arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, asà como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.
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EI BAMBÚ AMADO (sacrificio)
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HabÃa una vez, un maravilloso jardÃn, situado en el centro de un campo. El dueño acostumbraba pasear por el al sol de mediodÃa. Un esbelto bambú era el mas bello y estimado de todos los árboles de su jardÃn. Este bambú crecÃa y se hacÃa cada vez mas hermoso. El sabÃa que su Señor lo amaba y que el era su alegrÃa. Un dÃa, su Dueño, pensativo, se aproximó a su amado bambú y, con sentimiento de profunda veneración el bambú inclinó su imponente cabeza. El Señor le dijo: -”Querido bambú, Yo necesito de ti”. El bambú respondió: -”Señor, estoy dispuesto; haz de mà lo que quieras”. El bambú estaba feliz. ParecÃa haber llegado la gran hora de su vida: su Dueño necesitaba de el y el irÃa a servirle. Con su voz grave, el Señor le dijo: -”Bambú, sólo podré usarte podándote.” -”¿Podar? ¿Podarme a mÃ, Señor?…!Por favor, no hagas eso! Deja mi bella figura tu ves como todos me admiran.” -”Mi amado bambú,” -la voz del Señor se volvió mas grave todavÃa.- “No importa que te admiren o no te admiren… si yo no te podara, no podrÃa usarte.” En el jardÃn, todo quedó en silencio… el viento contuvo la respiración. Finalmente el bello bambú se inclinó y susurró: - “Señor, si no me puedes usar sin podar, entonces haz conmigo lo que quieras.” -”Mi querido bambú, también debo cortar tus hojas…” El sol se escondió detrás de las nubes… unas mariposas volaron asustadas…El bambú temblando y a media voz dijo: -”Señor, córtalas…” Dijo el Señor nuevamente: -”TodavÃa no es suficiente, mi querido bambú, debo además cortarte por el medio y sacarte el corazón. Si no hago esto, no podré usarte.” -”Por favor Señor” -dijo el bambú- “yo no podré vivir mas… ¿Cómo podré vivir sin corazón?” -”Debo sacarte el corazón, de lo contrario no podré usarte.” Hubo un profundo silencio… algunos sollozos y lágrimas cayeron. Después el bambú se inclinó hasta el suelo y dijo: -”Señor, poda, corta, parte, divide, saca mi corazón… tómame por entero.” El Señor deshojó, el Señor arrancó, el Señor partió, el Señor sacó el corazón. Después llevó al bambú y lo puso en medio de un árido campo y cerca de una fuente donde brotaba agua fresca. Ahà el Señor acostó cuidadosamente en el suelo a su querido bambú; ató una de las extremidades de su tallo a la fuente y la otra la orientó hacia el campo. La fuente cantó dando la bienvenida al bambú. Las aguas cristalinas se precipitaron alegres a través del cuerpo despedazado del bambú… corrieron sobre los campos resecos que tanto habÃan suplicado por ellas. Ahà se sembró trigo, maÃz, soya y se cultivó una huerta. Los dÃas pasaron y los sembradÃos brotaron, crecieron y todo se volvió verde… y vino el tiempo de cosecha. AsÃ, el tan maravilloso bambú de antes, en su despojo, en su aniquilamiento y en su humildad, se transformó en una gran bendición para toda aquella región. Cuando el era grande y bello, crecÃa solamente para sà y se alegraba con su propia imagen y belleza. En su despojo, en su aniquilamiento, en su entrega, el se volvió un canal del cual el Señor se sirvió para hacer fecundas sus tierras. Y muchos, muchos hombres y mujeres encontraron la vida y vivieron de este tallo de bambú podado, cortado, arrancado y partido. ¿Te animas a ser un bambú?
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